Las próximas elecciones en Francia y Alemania unidas al referendum en Italia hacen temer un cambio radical de las piezas del juego tras los resultados del Brexit en Reino Unido y el triunfo, contra todo pronóstico, de Trump para la presidencia de los Estados Unidos.

Un informe realizado por Legg Mason prevee que los próximos meses Europa vivirá volcada esperando ver qué resultados salen de las próximas votaciones, ya que el sentimiento antiestablishment ha surgido con fuerza tras la grave crisis global y los problemas de la economía europea.

La desafección que muestran los ciudadanos europeos por sus políticos puede acabar en votos a los nuevos partidos emergentes que simpatizan con una ideología antisistema. De ser así, según diversos observadores, será difícil dibujar el futuro de las empresas ante un marco que puede verse afectado por cambios políticos desconocidos hasta ahora.

Desde HSBC se informa que los movimientos populistas abogan por el fin de la austeridad fiscal y la puesta en marcha de estímulos económicos que favorezcan el crecimiento económico, algo que el propio Donald Trump ya ha anunciado.

Alemania bajo el foco de atención

Alemania, gobernado hasta ahora bajo la férrea mano de Angela Merkel es uno de los países más expuestos a los cambios, ya que cualquier cambio en su sistema podría provocar peligrosos desequilibrios comerciales con China o Estados Unidos. Las elecciones federales del próximo año podrían tener un profundo cambio en el panorama político ya que la creciente oposición liderada por la inmigración y representada por el partido Alternativa por Alemania podría hacerles entrar en el Bundestag.

Francia, otro de los grandes representantes de los valores europeos también puede ver cómo cambia su panorama político ante un casi seguro cambio de presidente de la República en la primera mitad del año. El riesgo de que Marine Le Pen asumiera la presidencia sumiría a Europa en un nuevo shock de los que las consecuencias son imprevisibles.

 

Dejar respuesta